TEXTOS

5/abr/19

Nunca fue tan hermosa la basura.

José Luis Pardo

April is the cruellest month, breeding
Lilacs out of the dead land…

T.S . Eliot, The Waste Land

El Libro Primero de El Capital, de Marx, comienza diciendo: «La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como «una inmensa acumulación de mercancías»». Nosotros tendríamos que decir, hoy, que la riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como una inmensa acumulación de basuras. En efecto, ninguna otra forma de sociedad anterior o exterior a la moderna ha producido basuras en una cantidad, calidad y velocidad comparables a las de las nuestras. Ninguna otra ha llegado a alcanzar el punto que han alcanzado las nuestras, es decir, el punto en el que la basura ha llegado a convertirse en una amenaza para la propia sociedad. Y no es que las sociedades pre-industriales no generasen desperdicios, pero sus basuras eran predominantemente orgánicas, y la naturaleza, los animales urbanos y los vagabundos las hacían desaparecer –las reciclaban o las digerían– a un ritmo razonable (aunque sobre esto nos hacemos, también a menudo, ideas muy idílicas). Las ciudades industriales modernas, en cambio, se caracterizan por una acumulación sin precedentes de población y por la aparición masiva de un nuevo tipo de residuos, de carácter industrial, y ambos factores constituyen la obsolescencia de los modos tradicionales, casi inconscientes, de tratamiento de las basuras. Hay en ellas, al mismo tiempo, una enorme proporción de desechos cuyo reciclaje no puede abandonarse en manos de procesos espontáneos o naturales, y una parte significativa de la población que no consigue integrarse directa ni indirectamente en los procesos productivos y consuntivos, que carece de lugar social y que ha perdido el estatuto del que disfrutaba o que padecía en las formas tradicionales de organización política. Y esto, como dice la cita de Marx con la que he comenzado, ha de entenderse sin duda como «síntoma de riqueza». Nietzsche decía aún más, decía que «los desechos, los escombros, los desperdicios no son algo que haya que condenar en sí: son una consecuencia necesaria de la vida. El fenómeno de la décadence es tan necesario como cualquier progreso y avance de la vida: no está en nuestras manos eliminarlo (…) E incluso en medio de su mejor fuerza, [una sociedad] tiene que producir basura y materiales de desecho» (Fragmentos Póstumos de la primavera de 1888). Y tantos más desechos –en cantidad y en calidad– cuanto más rica, más enérgica y más audaz sea… Sí, la basura es un síntoma de riqueza. Porque riqueza significa despilfarro, derroche, excedente (y, al contrario, las sociedades sin basura –las ciudades tradicionales de las que acabamos de hablar– revelan una economía de subsistencia, de escasez, en la cual nada sobra y todo se aprovecha).

Precisamente por eso, las sociedades modernas, por estar presididas por una suerte de principio malthusiano según el cual la basura crece más rápidamente que los medios para reciclarla de modo tradicional, necesitan disponer de tierras baldías, vertederos y escombreras en donde depositar las basuras para quitarlas de en medio y poder seguir viviendo, seguir desperdiciando sin ahogarse entre sus propios residuos. Y junto a estos no-lugares urbanos (por utilizar la afortunada terminología del antropólogo Marc Augé, sobre la que en seguida volveré) es preciso también disponer de no-lugares sociales a los que pueda trasladarse la población sobrante que los sistemas productivos y consuntivos no pueden absorber (suburbios, chabolas, favelas, guetos, campamentos, etc.). «Basura» es lo que no tiene lugar, lo que no está en su sitio y, por tanto, lo que hay que trasladar a otro sitio con la esperanza de que allí pueda desaparecer como basura, reactivarse, reciclarse, extinguirse: lo que busca otro lugar para poder progresar.





12/mar/19

Los modelos son reales

Olafur Eliasson

Olafur Eliasson (Copenhague, 1967) es un artista danés conocido por sus esculturas e instalaciones a gran escala, realizadas con materiales como la luz y el agua, y por sus juegos con elementos como la temperatura del aire para sorprender al espectador. 




6/mar/19

Atlas ¿Cómo llevar el mundo a cuestas?

A partir del Atlas Mnemosyne

La mitología griega cuenta que el titán llamado Atlas, junto a su hermano Prometeo, quiso enfrentarse a los dioses del Olimpo para quitarles su poder y dárselo a los hombres. cuenta que fue castigado enla misma medida de su fuerza: mientras un buitre le arrancaba el hígado a Prometeo en los confines del Este, Atlas, en el Oeste, (entre Andalucía y Marruecos) fue obligado a sotener con sus hombros el peso de la bóveda celeste entera.

Cuenta también que…




2/mar/19

Exposición Atlas de Teoría(s) de la Arquitectura


Página web: Atlas de Teoría(s) de la Arquitectura 

Permite navegar por una amplia colección de fragmentos sobre teoría de la arquitectura seleccionados entre textos fundamentales de más de 150 autores. Está diseñado para una lectura abierta y lúdica, más poética que académica. No es ni un diccionario, ni una antología: no se hallarán en él significados únicos de los conceptos, sino más bien polivalencias y contradicciones.

Comisario: Rodrigo de la O

Equipo de investigación: David Escudero, Nicolás Mariné, Pablo Neila

Imágenes: Canadian Centre for Architecture (CCA) y Biblioteca de la Escuela de Arquitectura (ETSAM) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM)




28/feb/19

JUAN NAVARRO BALDEWEG. EL DIBUJO DE LA MANO COMO HERRAMIENTA EN EL PROCESO CREATIVO.

Tesis doctoral de Dª. Carmen Bolivar Montesa (dirigida por D. Francisco Arqués Soler)

No digo yo que leer las quinientas y pico páginas, que también, pero al menos un vistazo a las imágenes, algún picotear entre parrafos sobre «el garabato» y el pensamiento de Navarro Baldeweg, nos vendría muy bien a todos. (jl)




13/feb/19




6/feb/19